El Vigo del pasado se descubre en la Ronda de Don Bosco con el antiguo adoquinado a la vista

El viejo Vigo resurge, aunque sea solo de forma temporal. Las obras de humanización de la Ronda de Don Bosco, que comenzaron el pasado 20 de enero, han dejado al descubierto parte de la historia de la ciudad.

Los transeúntes que recorren estos días la céntrica calle viguesa, donde las máquinas trabajan ya a destajo, se han sorprendido al comprobar que bajo el asfalto ha resurgido el antiguo adoquinado del siglo pasado. Este vestigio del pasado, que en Vigo se ha desterrado casi por completo, apenas sobrevive en algunas calles de la ciudad. Es el caso de Marqués de Valladares, aunque se trata de una obra reciente. En este caso, además, será eliminado, según avanzó el propio alcalde, al igual que se hizo en Carral.

En las ultimas humanizaciones es habitual descubrir el adoquinado, enterrado durante décadas, al proceder a la renovación de las canalizaciones. Ha sucedido en Gran Vía, también en la rotonda del Bicentenario, donde durante unos días se pudo apreciar cómo lucía el Vigo del pasado.

Aunque el adoquinado es más duradero y resistente, además de evitar altas velocidades de circulación en las ciudades, ha sido substituido desde los años 60 progresivamente por el asfaltado, más económico y rápido de ejecutar, además de reducir significativamente el ruido, una de las mayores quejas con el empedrado.

La obras de Ronda de Don Bosco, que tienen un plazo de ejecución deberán estar finalizadas en 10 meses y convertirán a la calle en un entorno semipeatonal con velocidad limitada a 10 km/hora.

La obra, cofinanciada con la Deputación de Pontevedra, que aporta 900.000 euros mientras que el Concello destina 617.000 euros, incluye la humanización y peatonalización de María Auxiliadora, así como la remodelación de la plaza ajardinada con pérgolas y un graderío.

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