Las Cíes se convierten en el escenario de un llamativo fenómeno natural, una nueva invasión de 'patexos'

Foto: Parque Nacional Marítimo‑Terrestre das Illas Atlánticas de Galicia

En las playas y zonas rocosas del archipiélago de las Illas Cíes se está observando, por tercera vez en lo que va de año, un fenómeno natural de gran intensidad visual: la llegada masiva de miles de ejemplares de Polybius henslowii, un crustáceo nadador que, al ser arrastrado por la marea y por el propio viento, queda acumulado en la línea de costa. "Aunque no se trata de un proceso inédito, su magnitud resulta especialmente llamativa", señalan desde el Parque Nacional Marítimo‑Terrestre de las Illas Atlánticas de Galicia.

Esta especie, conocida popularmente como patexo, pateiro, patelo o patulate según la ría, recibe en castellano el nombre de cangrejo patudo, aunque es su denominación gallega la que presenta mayor implantación en el litoral.

¿Por qué se produce esta llegada?

Foto: Parque Nacional Marítimo‑Terrestre das Illas Atlánticas de Galicia

El Parque Nacional Marítimo‑Terrestre de las Illas Atlánticas de Galicia indica que este episodio responde a la combinación de varios factores ambientales y biológicos:

Importancia ecológica

A pesar de su aspecto poco vistoso cuando quedan varados, su valor ecológico es muy elevado. Constituyen un recurso trófico fundamental tanto para la fauna marina -forman parte de la dieta de especies como sargos, lubinas o maragotas- como para las aves, ya que son un recurso clave durante el período reproductor. La observación de concentraciones de gaviotas o cormoranes alimentándose en mar abierto suele indicar la presencia de bancos de patexos.

En el pasado, al carecer de valor comercial, se capturaba en grandes cantidades para su uso como estiércol o abono natural, y ocasionalmente para aromatizar caldos y guisos. Sin embargo, en la actualidad su principal aprovechamiento es como cebo altamente valorado en la pesca deportiva y profesional. Como curiosidad, el nombre científico Polybius henslowii rinde homenaje al botánico John Stevens Henslow, mentor de Charles Darwin.

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