Vigo se entrega a Los Chikos del Maíz en una abarrotada Sala Rouge

Los Chikos del Maíz, tras su recital en la Sala Rouge // INSTAGRAM: @los_chikos_del_maiz
Los Chikos del Maíz, tras su recital en la Sala Rouge // INSTAGRAM: @los_chikos_del_maiz

Galicia tenía ganas de Los Chikos del Maíz. Lo demostró primero regalándole al dúo un triple sold out en las tres fechas gallegas anunciadas (Vigo, Santiago y A Coruña); y ya en la primera de estas citas en nuestra comunidad, dando lugar a un ambiente difícilmente repetible.

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Y es que era fácil en caso de pasar por la Rúa de Pontevedra a eso de las 21:30 (hora a la que estaba anunciada la apertura de puertas) de este pasado jueves y pensar que en la zona se estaba regalando algo en alguna tienda. Cientos de personas se agrupaban a la puerta de la Sala Rouge, formándose una cola que, literalmente, daba la vuelta a la calle. Los nervios estaban a flor de piel. Se notaba que estábamos ante un concierto grande.

Pero todavía habría que esperar. Y es que los valencianos se harían de rogar. La actuación no comenzó hasta las 22:30, y entre el público se empezaron a escuchar a partir de las 22:15 algunos comentarios de nerviosismo ante lo que lo bueno estaba tardando en empezar.

Todo eso desapareció en cuanto La Mazorka se subió al escenario. Tras unas casi inamovibles gafas de sol, Nega y Toni el Sucio se plantaron sobre las tablas dispuestos a no dejar títere con cabeza. Y cumplieron con creces. Hora y media de recital a lo largo del cual dispararon sin prácticamente pausa, enlazando una canción con la siguiente sin casi comentarios entre las mismas, con apenas un par de descansos en los que abandonaron el lugar para dejar a DJ Plan B, encargado de acompañarles a lo largo de la gira, unos minutos de música por su cuenta.

A lo largo de este tiempo hubo espacio para canciones del pasado y del presente. Se presentó Comanchería, por supuesto, pero también se repasaron los trabajos anteriores de la banda, con mención especial para La estanquera de Saigón. Y es que si Los Chikos del Maíz ya venían haciéndose un nombre con lanzamientos previos como Miedo y asco en Valencia o Pasión de talibanes, con La estanquera llegó la locura más absoluta, y eso es algo que tanto público como banda siguen teniendo muy presente, siendo éste un disco que sigue grabado a fuego en la mente de todos y cada uno de los seguidores de la pareja.

Lo nuevo se combinó a las mil maravillas con lo antiguo. Revisionismo o barbarie, Pasión de talibanes o Defensa de la alegría con la homónima del último álbum del grupo, No pasarán o El extraño viaje. Se nota que el dúo lleva el directo bien ensayado, y que sabe perfectamente en qué momentos pueden dejar de cantar, cediéndole la voz al público sin que los decibelios bajen en ningún momento. También que hacia el grupo hay una fidelidad tremenda, algo apreciable al ver cómo incluso los cortes más recientes son coreados al unísono por la práctica totalidad de la sala.

Se notaba la comunión entre Los Chikos del Maíz y la gente. Las pocas consignas que lanzaban desde el escenario eran aplaudidas y coreadas por un público que, entregado incluso entre las canciones, no dudó ni lo más mínimo a la hora de entonar por su cuenta cánticos como “Vigo será la tumba del fascismo”. Tampoco hubo dudas cuando Nega y Toni el Sucio pidieron que se hiciera un pogo. Había una energía especial en el lugar, y eso el dúo lo notó, agradeciendo a los presentes el esfuerzo y el haber acudido ante “un concierto celebrado entre semana siendo laborable el día siguiente”.

La noche del jueves fue una velada para recordar. El sonido no fue el mejor (aunque sin dejar de entender las letras del grupo por ello, que es lo importante), pero poco importó ante la contundencia mostrada por el dúo. Los Chikos del Maíz están de vuelta en un momento en el que música como la suya se necesita como pocas veces, y puede que lo hayan hecho más fuertes que nunca. Con eso nos quedamos.

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