"España estaba en plena Transición cuando abrieron mis padres", recuerda Assunta. Ella ha pasado toda una vida en el restaurante familiar, desde que era una niña de 14 años que vestía el uniforme del Carmelitas hasta ahora, a casi cuatro de jubilarse. Su idea era retirarse allí, pero la inesperada enfermedad de la cocinera ha precipitado el cierre. Vigo dirá adiós este domingo 28 de junio a Nicola tras casi 46 años de historia.
En la década de los 80, Vigo -como toda España- vivía todo un revulsivo. El país estaba cambiando y el pulso de las ciudades era vibrante. Nicola nació como una de esas novedades en el número 137 de la calle Pi y Margall, un restaurante internacional de cocina italiana como los que ya comenzaban a despuntar; Bella Napoli o Chicote. En esa época Nicola y Lola, los padres de Assunta, lograron ganarse el cariño de los vigueses y viguesas. "No te haces una idea de lo que era esto", asegura ahora con el paso del tiempo.
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En el año 1994, cuando la primera generación decidió retirarse, llegó el turno de Assunta y su marido Esteban. Él en la cocina y ella en la sala mantuvieron el legado: "Conozco a todos mis clientes, porque son los de toda la vida. Nada más llamar por teléfono, ya sé qué quieren comer". Al tiempo, en 2017, fue Pili quien se incorporó al proyecto para terminar sustituyendo a Esteban en la cocina.
Ellas dos lograron, incluso, mantenerse a flote entre las olas de la pandemia: "Estábamos muy preparadas, ya teníamos Glovo, Just Eat y de todo, trabajamos muy bien". Tanto es así que, una vez superadas las restricciones del covid, decidieron limitarse únicamente al servicio a domicilio.
Nicola dice adiós a Vigo, o no
"Ella siempre dijo que cuando yo me jubilara, dejaría los fogones", señala la actual propietaria de Nicola. Sin embargo, una enfermedad ha obligado a Pili a dejar la cocina, y Assunta ya no está dispuesta a seguir sin ella. Aunque, se sincera, siente una profunda tristeza por decir adiós a este restaurante que forma parte de la historia de Vigo. Por eso, está dispuesta a pasarle el testigo a quien sueñe con mantener este legado, "ojalá lo coja alguien".
Por lo pronto, este domingo 28 de junio será su último servicio. No habrá más oportunidad para degustar las delicias italianas que Nicola trajo a Vigo: "Casi no me quedan huecos entre tantos pedidos". Respecto al futuro, Assunta lo tiene claro: "Ahora lo que quiero es descansar, y disfrutar de mi nieta, que ya soy abuela".
