Last Men In Aleppo y la cruda realidad de la ciudad siria

El documental se centra en la figura de los Cascos Blancos, grupo formado por voluntarios que tiene por misión el rescatar al máximo número de gente posible de entre las ruinas de los edificios tras los bombardeos producidos sobre la ciudad de Aleppo. De forma más concreta, se centra en Khaled, que saltó a la fama tras el rescate de un bebé, y en el grupo de personas que normalmente le acompañan.

No se limita a contar sólo los horrores de la guerra, yendo más allá y mostrándonos a las familias de los protagonistas, hablándonos de sus deseos, de sus motivaciones. Todo esto en una ciudad en la que ya no queda nada, arrasada por las bombas, y sabiendo que pueden morir en cualquier momento. Podremos ver también distintas formas de intentar evadirse un poco entre tanta destrucción, como el ir todos juntos a un parque infantil en los escasos momentos de tregua (situación que no dura demasiado, pues se produce la aparición en escena, a los pocos minutos, de un avión ruso, provocando la huida de todos los presentes) o la creación de una pequeña pecera.

El objetivo del documental es acercarnos a la situación que esas personas están viviendo, y no hay duda alguna de que lo consigue.

(ESTA CRÍTICA PODRÍA CONTENER SPOILERS)

Uno de los puntos fuertes de la película es que no hay ningún tipo de censura. Puedes elegir ver el documental o no hacerlo, pero si decides plantarte ante él, has de ser consciente de que te va a ofrecer una serie de imágenes fuertes, de gran calado, a las que no estamos acostumbrados en el mundo occidental. La realidad es ésa y eso es lo que hay. O lo tomas o lo dejas, pero no va a quedarse a medias en lo que está contando. Tiene momentos muy duros de ver, por lo que no es recomendable su visualización en caso de ser fácilmente impresionable.

Uno de sus puntos en contra, sin duda alguna, es la parcialidad mostrada a lo largo de todo el metraje, perteneciendo toda la grabación, únicamente, a uno de los bandos y a las opiniones que estos tienen. No se busca un punto de vista diferente ni contextualizar lo que está ocurriendo, a excepción de unas escasas líneas al principio del documental, algo que hace que el proyecto quede bastante cojo.

Otro defecto sería el centrarse de forma exclusiva en los niños en las tomas de rescate, siendo más que evidente que también han logrado salvar a más gente, pero con la cámara sólo centrándose en los primeros, buscando acortar distancias emocionales con el espectador con respecto a lo que está viendo. Si bien considero importante que la persona que está ante la pantalla reaccione a raíz de lo que está viendo y no se mantenga impasible por el simple hecho de que es algo “que ocurre a muchos kilómetros de aquí”, considero que esto se puede hacer sin llegar a abusar del “elemento” niños.

Sí es muy positivo el cómo está todo grabado, siendo uno de los aspectos más destacados del documental, llegando a parecer por momentos mentira lo que estamos viendo, más propio de una película que de la realidad, tanto por lo que estamos presenciando en pantalla como por cómo lo estamos viendo, con imágenes que parecen directamente salidas de una película.


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Una de las escenas más sobrecogedoras es ésa en la que uno de los miembros del equipo acude a la casa de uno de los niños rescatados por él. Lo que, como él mismo luego diría, hace por saber si el resto de los jóvenes a los que había sacado de las ruinas el mismo día que al niño seguían vivos, se convertirá en todo un homenaje a su persona, con la familia entera ofreciéndole bebida, que se quede con ellos un rato más y con el niño otorgándole, al que fue su héroe, unas tremendas muestras de cariño.

Resulta muy emotiva la metafórica y simbólica imagen de la pecera, una representación de la vida, pero también del estancamiento, siendo para el pez imposible salir de esa jaula de cristal, al igual que le es imposible a esta gente escapar de las fronteras establecidas.

El objetivo de emocionar al espectador que tiene la música a lo largo de todo el metraje es más que evidente, apareciendo siempre de forma repentina, cuando menos te lo esperas, y a un volumen bastante elevado. Lo cortés no quita lo valiente, siendo, eso sí, piezas preciosas a lo largo de todo el metraje, a pesar de su fallido propósito por lo evidente que resulta.

La muerte final de Khaled tras haber estado el documental centrado en su figura resulta todo un mazazo. Lo que ocurre en Siria es una tragedia, y sigue sin hacerse nada para solucionarlo. Estos minutos finales pretenden, precisamente, el llamar la atención sobre esto. No importa lo que la gente de allí pueda estar haciendo para tratar de cambiar la situación, pues con el resto de países dándole la espalda a lo que está pasando, poco puede ser hecho por ciudadanos corrientes, de a pie, como el propio Khaled. El final es desgarrador, y el mundo parece seguir impasible ante la desgracia que allí sigue sucediendo.


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El dilema presente a lo largo de todo el documental gira en torno a decidir entre irse de un país devastado o quedarse y luchar por el lugar en el que has nacido. Vemos cómo la vida se abre camino incluso en las más duras situaciones, entre las ruinas de la ciudad, siendo el mejor ejemplo de esto la boda que un conocido de uno de los protagonistas celebra, a pesar de la situación por la que están pasando. Siempre será posible encontrarse con gente que no contempla la rendición como una posibilidad, incluso en las peores situaciones. Y, a pesar de eso, el miedo siempre presente a que tu vida se acabe de un momento a otro, a causa de la explosión de una bomba o de la aparición de alguna bala.

La desesperación de saber que no estamos viendo algo puntual, sino que estamos presenciando la realidad, día a día, de ese grupo de personas. Un recordatorio de que el mundo parece haberle dado la espalda a Siria. Un documental que logra que sintamos lo que está pasando como algo cercano, a pesar de la distancia geográfica a la que nos encontramos del conflicto, siendo una mirada directa y horripilada a lo que allí está ocurriendo. El director de cine, literalmente, en el papel de corresponsal de guerra, registrando, cámara al hombro, todo lo que está pasando a su alrededor.

Con respecto a las polémicas suscitadas en torno a la figura de los Cascos Blancos, sin entrar de lleno en el tema, sólo criticar el que se nos intente vender a la organización como algo no gubernamental, libre de toda sospecha, cuando son muy numerosas las pruebas de lo contrario, no quitando esto, por supuesto, ni un ápice de importancia a la labor humanitaria que en Siria llevan a cabo. Sin entrar en más detalles con respecto a ese tema, sólo dejar por este artículo, ya avisamos, en inglés.

Un documental duro, hasta el punto de no ser apto para todos los públicos, pero muy necesario para saber cuál es la situación real que la gente allí está experimentando y no seguir permaneciendo ajenos e indiferentes a ella.

Ficha técnica de Last Men In Aleppo

Título original: Last Men in Aleppo

Año: 2017

Duración: 110 minutos

País: Dinamarca

Directores: Steen Johannessen y Firas Fayyad

Música: Karsten Fundal

Fotografía: Fadi Al Halabi y Thaer Mohamad

Género: Documental

Sinopsis: “Después de cinco años de guerra en Siria, las personas que quedan en Aleppo se preparan para un asedio. Khalid, Subhi y Mahmoud, fundadores de los Cascos Blancos, se han quedado en la ciudad para ayudar a la gente que sufre un día a día en el que las bombas no dejan de caer y la muerte está por todas partes.”

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