A la hora de hacer frente a sucesos con múltiples víctimas, los equipos médicos y de emergencias tienen que estar formados para dar prioridad a aquellos casos que requieren una atención más urgente. De ahí la importancia de disponer de métodos de triaje como el diseñado por el grupo de investigación Remoss para la asistencia en incidentes acuáticos de múltiples víctimas. Publicado en la Revista Española de Urgencias y Emergencias, se trata del único método específico para entornos acuáticos existente en España y constituye uno de los ejes de un proyecto de innovación docente desarrollado en la Facultade de Ciencias da Educación e do Deporte. Este permitió comprobar la eficacia de la realidad virtual inmersiva a la hora de mejorar la formación de las y los futuros profesionales para hacer frente a este tipo de incidentes, constatando su eficacia como una herramienta de entrenamiento en la toma decisiones.
Seleccionado en la convocatoria de proyectos de innovación docente de la facultad correspondiente al año 2025, este proyecto abarcó tanto la creación de escenarios virtuales para la formación en la gestión de contingencias acuáticas, como su aplicación en la docencia de una asignatura del Grao en Ciencias da Actividade Física e do Deporte. Esta iniciativa permitió comparar la eficacia de la formación con realidad virtual inmersiva, que permitía al alumnado identificar “con mayor precisión las situaciones de urgencia máxima”, frente a una formación “tradicional”, según señala el equipo investigador en la publicación de la facultad que recoge los resultados de este proyecto.
“La realidad virtual permite al alumnado vivenciar mejor un incidente y discriminar y seleccionar mejor a quién atender antes”, subraya el profesor Marcos Sanmartín, investigador principal del proyecto Realidad virtual en incidentes deportivos y educativos. Aplicación de un método innovador en la docencia. En él participaron diez investigadoras e investigadores del grupo Remoss y de la facultad, así como docentes de las universidades de Santiago de Compostela, Barcelona y UCAM de Murcia.
La formación del alumnado participante se basó en ambos casos “en el método de triaje específico para entornos acuáticos” diseñado por el grupo Remoss. Como explica su coordinador, el catedrático Roberto Barcala, integrante del Instituto de Investigación en Ciencias do Deporte (Cidega), las especificidades del medio acuático hacen necesario tener en cuenta aspectos “completamente diferentes” a los que se valoran en otros métodos de triaje.
El método T-Remoss emplea un “sistema de colores” para definir cuatro clasificaciones de prioridad de las víctimas, señalando también un “tiempo máximo para ser rescatado” en cada caso. Así, el color rojo representaría la prioridad urgente, la de personas en “riesgo inminente de sumersión”, que no se desplazan de forma voluntaria, que deberían ser asistidas en menos de un minuto. La prioridad media serían aquellos casos de víctimas con “competencia básica para flotar” y que realizan “desplazamientos precarios” en el agua, excepto que se estén alejando del socorrista a causa del viento o de las corrientes. En este caso, el triaje señala que deberán ser atendidas en menos de cinco minutos, mientras que diez sería el tiempo máximo de rescate de las víctimas de “prioridad menos urgente”, a las que se les observan “desplazamientos fluidos” y que disponen de “mecanismos de flotación”. Finalmente, el grupo Remoss señaló con el color negro los casos no prioritarios, víctimas “en sumersión o semisumersión, sin signos de vida aparente”, que deberían asistirse una vez atendidos los restantes casos, excepto que “el cese del movimiento fuese inminente”, cuando pasarían a considerarse de prioridad urgente.
En este sentido, Barcala recuerda que este tipo de sucesos implican la existencia de “más víctimas que recursos”, por lo que es crucial “la toma de decisiones”, una habilidad cuyo entrenamiento “es muy complejo”. En ese sentido, los autores de este trabajo señalan también que, si bien en el medio acuático son más frecuentes los “incidentes con un número reducido de víctimas”, también son más limitados “los recursos para el rescate e intervención”, así como el hecho de que el ahogamiento constituye en España “un verdadero problema de salud pública, que mata aproximadamente a 400 personas cada año”.
Este método de triaje fue empleado en un estudio piloto para el que se simuló, con la participación de socorristas expertos, un incidente acuático con múltiples víctimas, que fue grabado en formato 360º para su visualización a través de unas gafas de realidad virtual. Dividido en dos grupos, una parte del alumnado de la materia Socorrismo a súa didáctica se formó a través de este dispositivo, mientras que el otro asistió a una sesión grupal de 30 minutos, que incluía una explicación, la proyección del vídeo en una pantalla y su posterior debate.
Posteriormente, las y los participantes debían enfrentarse a la clasificación de las cinco víctimas representadas en esta simulación, a través de las gafas de realidad virtual. Los resultados de este análisis muestran que aquellos formados con esta tecnología “identificaron con mayor precisión las situaciones de urgencia máxima”, señalan. Concretamente, el 80% clasificaron correctamente a una víctima que “nadaba con dificultad”, frente al 33,3% del alumnado que había recibido una formación tradicional. Del mismo modo, el 46,7% de las y los estudiantes formados con las gafas también identificaron como roja a otra víctima que se presentaba agarrada a una plataforma, algo que solo hicieron el 6,7% de las y los integrantes del otro grupo.
“El uso de la realidad virtual les permite apreciar matices que son muy importantes a la hora de ordenar a quién rescato en primer lugar y quién puede esperar”, destaca Sanmartín, que incide en la importancia que tiene el entrenamiento en la “toma de decisiones bajo presión”, dado que esta es crucial “para el éxito del rescate”. De ahí que, además de la viabilidad de emplear esta tecnología para la simulación de “escenarios inmersivos”, una de las principales conclusiones del proyecto sea que este tipo de iniciativas constituyen “una herramienta viable y efectiva” en la formación de profesionales como socorristas o los futuros y futuras profesionales de la actividad física. “La creación de escenarios virtuales inmersivos permitió simular situaciones complejas y de alto riesgo, proporcionando un entorno seguro para el aprendizaje y la práctica de habilidades no técnicas”, subrayan los responsables de este proyecto, el primero en hacer uso de esta tecnología para el entrenamiento de socorristas frente a incidentes con múltiples víctimas.
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