El joven Borja F.F., acusado de un delito de agresión sexual cometido sobre un varón en un aparcamiento de Vigo y de otro de robo, ha negado este viernes los hechos, en el juicio que se celebra contra él en la sección quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en la ciudad olívica.
Según ha declarado ante el tribunal, esa madrugada, la del 29 de mayo de 2022, se encontró con la víctima en una calle del centro de Vigo y le pidió que le prestara el teléfono para llamar a un amigo al que había perdido. "Yo le pregunté si estaba bien porque lo vi alterado (...) luego me preguntó si consumía cocaína, le dije que sí, y me invitó a que fuéramos al baño del aparcamiento", ha relatado.
Asimismo, ha explicado que, una vez en el baño, consumieron la droga y que, al terminar, "inconscientemente", él se llevó el teléfono móvil del otro chico, pero ha negado que lo hubiera agredido sexualmente "ni de ninguna otra manera". "No hubo contacto físico", ha asegurado, antes de apuntar que quizá lo denunció "por venganza", porque esa noche le había robado el bolso y se enfureció al pensar que le habían robado una segunda vez, en ese caso el teléfono.
Por su parte, la víctima ha explicado que se encontró con el agresor por la calle, y que éste lo vio contrariado porque le acaban de robar el bolso, por lo que se ofreció a ayudarlo. Asimismo, ha subrayado que fue el acusado el que lo invitó a consumir cocaína en el baño del aparcamiento para calmarse.
"Me dijo que me acompañaría luego a buscar el bolso, y antes fuimos al baño del parking. Yo lo seguí confiado", ha explicado, antes de señalar que, una vez en los aseos, Borja F.F. lo agarró fuertemente del pelo e intentó obligarle a que le hiciera una felación. Como la víctima se resistió, el acusado le dio la vuelta, lo empujó contra una pared y, tras bajarle los pantalones, lo penetró analmente. Luego lo empujó y lo tiró al suelo, y abandonó el aparcamiento y el hombre supuestamente agredido se quedó "en shock", según su versión. Tras incorporarse, la víctima se percató de que le faltaba el teléfono móvil.
El supuesto agresor fue detenido poco después, ya que el denunciante enseguida fue en busca de unos amigos y éstos avisaron a la Policía. Los agentes que intervinieron visionaron los vídeos del aparcamiento y reconocieron al supuesto agresor, ya que lo habían identificado momentos antes, durante unas labores de prevención y seguridad en la calle.
Poco después, fue localizado y, al cachearlo, le encontraron un teléfono móvil que el joven era incapaz de desbloquear. Según alegó Borja F.F. ante los agentes, el terminal era de un amigo, pero la víctima reconoció el dispositivo como suyo.
Tras la práctica de la prueba, el Fiscal ha modificado sus conclusiones, y ha rebajado su petición de pena de 11 a 7 años de cárcel (6 años por la agresión sexual y 1 año por el robo del teléfono). Según el representante del ministerio público, el acusado ha cambiado su versión varias veces "y en ninguna dice la verdad". Asimismo, ha apuntado que, en el juicio, en el que solo ha respondido a preguntas de su letrado, Borja F.F., alude a algunas "lagunas" provocadas por el consumo de drogas y alcohol, un consumo que "no ha quedado acreditado", al menos de forma excesiva que hubiera afectado a sus capacidades.
Por otra parte, la acusación particular se ha adherido a las consideraciones del fiscal y ha advertido de que, si el acusado llega a decir que las relaciones fueron consentidas, al no haber lesiones aparentes, hubiera sido muy difícil mantener una acusación, pero Borja F.F. ha negado el contacto físico y, además, "se llevó el móvil de la víctima".
Finalmente, el abogado de la defensa ha pedido la libre absolución del procesado, y ha señalado que no hay pruebas objetivas de la agresión, ya que no se encontró ADN del acusado, ni el denunciante tuvo lesiones. Además, pese a que los hechos ocurrieron en un aparcamiento concurrido, nadie escuchó "ni un grito".
Tras apuntar que el propio denunciante incurrió en contradicciones, ha apuntado que su dialéctica fue perfecta, frente a un joven, el acusado, con antecedentes, que ha estado ingresado en un centro de menores, no tiene estudios y "no se expresa bien". "No puede haber una condena en base a una sensación, que es lo que puede estar pasando aquí", ha proclamado, antes de dirigirse al hombre supuestamente agredido, que estaba en la sala, para decirle: "Lo siento mucho, pero no me creo tu versión".
El acusado hizo uso de su derecho a la última palabra para reafirmar su versión de los hechos y, tras reconocer que no es "perfecto", ha proclamado que tampoco es "un violador". Además, ha añadido que no le gustan los hombres, sino las mujeres. Por otra parte, ha incidido en que es padre de una niña y que tiene también una hermana pequeña, y no le gustaría que sufrieran una agresión sexual. "Si yo hago algo, lo pago, pero no agredí a nadie sexualmente", ha apuntado, antes de dirigirse al denunciante para preguntarle "si es capaz de dormir tranquilo después de hacer esta acusación".
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